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10 febrero, 2011

Un fresno, un álamo y una bicicleta

El pasado domingo hizo un día espléndido, muy apropiado para realizar alguna actividad en la naturaleza. Cada uno eligió su afición prefirida. Unos iban en bici, otros corriendo, otros simplimente paseando para disfrutar de un día soleado.
Hacía tiempo que no cogía la bicicleta y decidí hacer un pequeño recorrido por Alcalá aprovechando el carril -bici que se extiende por la ciudad y pude comprobar que durante el trayecto me pasó un poco de todo. Hay trozos del carril por los que se puede circular sin dificultad pero hay otros dónde existe gran peligro ya que no hay espacio para que circulen los ciclistas, especialmente por el centro de la ciudad donde la gente no está concienciada de respetar a las bicis.
En general el recorrido fue bastante ameno, a una velocidad reducida, en plan dominguero.
Salí desde el barrio del ensanche siguiendo por la avenida de Miguel Unamuno y por la que se podía circular bastante bien ya que la vía es amplia y está señalizada, otra cosa es que los peatones te respeten o que no te encuentres un coche estacionado en medio del carril. Continué toda esta vía, atrevesando la vía complutense, hasta llegar a la rotonda que daba paso a la calle Avila, llegando a mi destino en el camino de los afligidos, paralelo al río Henares.
Y aquí se realizó la actividad de plantación de árboles en la ribera del río. Había varias especies y de variados tamaños, yo elegí dos grandecitos: un fresno y un álamo. Tuve que realizar dos grandes agujeros para que las plantas se quedaran bien plantadas, valga la expresión.
Ahora a esperar que echen raíces, pero eso ya es otra historia. Y aunque el cuerpo ya no da para grandes eventos deportivos, ni excesivas correrías atléticas... Aquí os dejo mi experiencia, con la compañía de un fresno, un álamo y una bicicleta.