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02 junio, 2011

QUE CASUALIDAD!!! NOS GUSTA LA MONTAÑA

Sin duda, estamos convirtiendo este mundo en una autentica carrera de ratas. Peleamos y nos esforzamos, para intentar llegar lo mas lejos posible en una sociedad cada vez mas competitiva. Estos son los valores que estamos transmitiendo a nuestros hijos. Esta lucha constante por llegar a la cumbre abriéndonos paso a codazos, nos acerca mas facilmente a la frustración y nos convierte en seres mas mediocres, lejos de nuestro objetivo de ser mejores.

Esta lucha encarnizada la vemos todos los días a través del deporte, no solo en el de elite, también en los colegios. No solo en el fútbol, también en deportes tan nobles como el alpinismo. Esta obsesión por acaparar los medios esta destruyendo todos sus valores.

Estos días, ando leyendo noticias y artículos que hablan de monstruos consagrados de la montaña, como Juanito, Edurne o Carlos Soria, busco relatos que hablen de gestas, aventuras, compañerismo, pero solo veo lineas llenas de cifras y reproches, quien sube mas ochomiles, quien sube sin oxigeno, quien lo hizo antes o quien la tiene mas larga?

Tendríamos que remontarnos a los años 70, yo trataba de convencer a mi madre para que me apuntara al grupo de montaña de mi colegio, los Salesianos, donde había un monitor al que llamaban Lima, era bombero, estaba cuadrado y hacia la bandera en las canastas de baloncesto. Nunca conseguí entrar en aquel grupo de elite y quizás es la única cosa que sigo reprochando a mi madre. Durante mi adolescencia siempre mire de reojo la montaña, pero mi entorno en aquella época se dedicaba a los bares, el fútbol y el rock&roll. Aunque intente varias salidas en solitario con algunos grupos de montaña de la Elipa y realice algún curso de escalada, al final mi voluntad, no correspondía a mi deseo. Paralelamente, en esa época, en el año 1990, Pedro Nicolás, junto a Carlos Soria, coronaban su primer ochomil, el Nanga Parbat en el Himalaya.

Mi vida fue transcurriendo, centrado básicamente en mi trabajo y en mi familia, en lo deportivo, intermitentemente seguí jugando al fútbol, montando en bicicleta y haciendo de vez en cuando, lo que entonces se denominaba footing, luego llegaron las carreras y mas tarde, empecé a vivir el deporte a través de mis hijos.

Paula y Lucia, son compañeras desde los 6 años y juegan juntas al Baloncesto, por lo que, coincido a menudo con sus padres, de Pedro, sabia que era profesor de Geografia en la Universidad autónoma y un apasionado de la montaña, lo que no podía imaginar, es que se trataba de aquel montañero que acompaño al mediatico Carlos Soria en aquella heroica ascensión. Curiosamente, a pesar de que apenas nos conocemos, no solo nos unen nuestras hijas, el mismo barrio y el amor a la montaña, el ademas es geógrafo y yo hago mapas de madera (vidas paralelas, casi lo mismo).

Todas estas casualidades de la vida debo interpretarlas como otro llamamiento que me hace la montaña. Si con 72 años una persona es capaz de subir a la cima del mundo, que me impide a mi caminar por estrechos senderos rodeado de arboles, rocas y el silencio.

Homenaje al montañero romántico, el que escapa para luego regresar, el que busca retos y encuentra amigos, el que llega a la cima con el unico deseo de ver el mejor paisaje.