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13 abril, 2015

37 MEDIA MARATÓN COSLADA


Hablar de Coslada, es hablar de atletismo POPULAR con mayúsculas y ayer se disputó su prueba reina la MEDIA MARATON, prueba que venero y a la que intento acudir siempre fiel. En 2013 la corrí por ultima vez, hice mi peor marca 1:48 y desde entonces no he vuelto a correr distancias largas. Decidí que si no puedo prepararlas y disputarlas a tope, no me compensa el esfuerzo. Mis lumbares dijeron basta, en 2011 y desde entonces no puedo acumular muchos kilómetros, ni en las piernas, ni en la cabeza. Tome la decisión para no quemarme y matar el gusanillo, que mejor muchas pruebas cortas, que pocas largas con riesgos a una recaída fuerte. Desde entonces sigo un plan suave y parece que no me va mal, incluso este año he recuperado la ilusión por entrenar, acumulando 3 salidas por semana. Tengo asumido que las carreras ya no serán como antes y que sera difícil marcarme objetivos atractivos, pero el hecho de ponerme debajo de un arco de salida y reencontrarme con viejos amigos es motivación suficiente para no dejarlo.
Esta maravillosa gente de la UNION ATLETICA COSLADA, parece que pensó en mi y se invento una prueba paralela, diseñada para nostálgicos puretas, la DOBLE LEGUA que toma salida a la misma hora que la media, en esta edición 2015 los Halcones estuvieron allí.
Carlos y yo fuimos al encuentro de Edu, compañero de nuestra época del fútbol y ahora dedicado al maratón, una grave lesión de cruzado le ha apartado de los terrenos de juego y parece que ha encontrado en el running un refugio deportivo. Calentamos muy suavemente durante 15 minutillos y nos colocamos en linea de salida, sonó puntual el disparo y los casi 1000 corredores salieron en estampida. Conocía el recorrido y mi estrategia era muy clara, salir rápido en los primeros 600 metros favorables y luego regular muy bien hasta el kilometro 3 que pica hacia arriba y hace mucha pupita. El primer km lo hice en 4:34 a pesar de las aglomeraciones de la salida, demasiado rápido pensé, de hecho deje a Carlos y Edu desde el pistoletazo y no se me ocurrió mirar atrás a ver donde iban, estaba muy metido en la carrera y muy concentrado en lo que debía hacer, el km 2 se me fue muy largo 5:11 pero no estaba preocupado, porque seguía en tiempos. En el 2,5 se coronaba y luego venían unos tramos cortos con subidas y bajadas, me encontraba bien de caja, pero como suele ser habitual con malas sensaciones en las piernas y cadera, dolores, pesadez, me costaba mantener el ritmo, iba perdiendo fuelle y notaba como muchos corredores me estaban pasando, cuando llegamos al Zoco, Carlos me dio caza, situación que me vino muy bien, porque tiro de mi durante un tramo muy critico para mi, incluso a la entrada del Bº del Puerto, note que me costaba seguirle y se me fue unos metros. Ese fue mi peor momento, hice un esfuerzo grande para ponerme de nuevo a su altura y conseguí salvar la situación, me refresque y bebí un poco de agua en el avituallamiento del km 5, un ultimo sorbito, tire la botella en una papelera y comencé mi ataque, sabia que si no aprovechaba este tramo de 3 kilometros que pica hacia abajo, no conseguiría mi objetivo. Cambie suavemente de ritmo y empece a adelantar corredores, hacia mucho tiempo que no sentía esa sensación de poderío, adelantaba un grupito y me fijaba en el siguiente, adelante a mucha gente hasta el kilómetro 8, justo hasta que el asfalto empezó a inclinarse hacia arriba al final del recinto ferial. Llegamos a la inhóspita zona del polígono donde apretaba ya el calor y volví a pasar dificultades, ya no adelantaba a nadie y me costaba seguir a mi grupo, fue un suplicio hasta la entrada a la pista de atletismo, un quiero y no puedo. Ultimo esfuerzo para adelantar a un par de corredores y me dejo llevar en la ultima curva, situación que aprovechan y en un sprint final me vuelven a adelantar, no intento responderles, el trabajo estaba hecho y dos posiciones, no me harían mas feliz.
Por mi Garmin, salieron 11.600 metros clavados, a un ritmo paquetil de 4:46 que me dejaron contento.
En el avituallamiento, me encontré con Angel que es actualmente una de mis referencias en las carreras de Coslada, me dijo que acababa de llegar, pero en las clasificaciones comprobé que me había metido un minutito, últimamente va como un tiro, poniendo de manifiesto mi galopante decadencia. Carlos llego un poco mas tarde, también lo debió de pasar mal, después de su parón por la operación en el brazo. Nos dieron un masajito, a el dos chavalitas, a mi dos maromos, ni para eso tengo suerte. Para hacer tiempo, nos tomamos unas claritas con limón y un poco de pan con aceite (atrás quedaron aquellos tiempos de cerveza con plomo y bocatas de panceta de la via), incluso Carlos hizo un casting para un spot, mientras esperábamos la entrada de Edu. Cuando el crono marcaba 1 hora y 56 minutos cruzó la meta. Cambiamos impresiones de la carrera y nos despedimos deseándole suerte para Mapoma.
No quiero finalizar la crónica, sin agradecer a todos los voluntarios y organización, el trato recibido y pedir el deseo de volver el año que viene, si el cuerpo aguanta estaré por allí de nuevo.