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10 mayo, 2013

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE


De todos los magnates que iluminan nuestras vidas, sin duda el que mas llama la atención es WARREN BUFFETT, ejemplo practico del sueño americano, el repartidor de periódicos que invertía en acciones con 11 años, hijo de un corredor de bolsa, que desde niño tuvo muy claro que nadie se hace millonario trabajando. Su talento y su esfuerzo estuvo enfocado desde muy joven a conocer los intríngulis de la economía y como sacarle provecho, hasta convertirse en uno de los mayores especuladores del mundo.
Sin embargo, este ser contradictorio después de mostrarnos el éxito en forma de dinero, nos trata de decir que las cosas mas importantes de la vida no se compran con el.
De sus muchos slogans, acuña siempre una frase que dice 
"Nada hemos traído al mundo y nada nos vamos a llevar…" pero yo creo que se le olvido añadir
“...por lo tanto, porque no tenerlo todo en nuestra corta vida”
Resulta paradójico, encontrar un hombre que posee una de las mayores fortunas del mundo y nos trata de convencer que debemos ser comedidos y austeros. Cuenta la leyenda que el vive desde hace 60 años en la misma casa. No es una chabola como nos quieren hacer creer, pero si lo suficientemente humilde para albergar a una persona con una fortuna de 44 mil millones de dolares y que cualquier mando intermedio de multinacional podría tener. Dicen que conducía un escarabajo, hasta que su mujer le convenció que no era un coche para un hombre de su reputación. No le gustan los móviles y no tiene ordenador en su despacho. Aboga para no gastar el dinero que no tenemos, para no pedir créditos, ni prestamos que alimentan la sociedad de consumo. Entre sus frases celebres esta esa que nos invita a pensar antes de comprar algo
¿que pasara si no lo compro? Si la respuesta es “NADA” entonces no me hace falta.
Junto a Bill Gates (el anticristo), es  uno de los mayores filántropos del mundo, donde entre sus planes de futuro esta donar toda su fortuna a la caridad. No debemos olvidar también su ferviente patriotismo americano, donde lidera un movimiento para exigir a los ricos que paguen mas impuestos en beneficio de las clases mas humildes.
Ahora viene mi reflexión, a donde nos llevan los pensamientos y actos de este hombre?
Podemos considerar sus gestos como la excentricidad de un millonario? 
Que sentido tiene dedicar tu vida y tu talento a conseguir una fortuna, para acabar viviendo como un asalariado mas.
No hubiera sido mas gratificante, hacerse misionero y dedicar todo tu trabajo a ayudar a los demás?
Estamos hablando de falsa modestia, buscando solo el reconocimiento?
“Eh, que soy rico, soy el mejor y ahora que lo he conseguido todo, regalo el dinero a los pobres”
En que ha ayudado este buen hombre a erradicar la pobreza en el mundo?
Yo creo que en nada o en poco, porque su noble gesto, nos recuerda que vivimos en un mundo en el que a algunos les sobra mucho, muchísimo y otros no tienen ni para comer. Cuando alguien espera haciendo cola por su ración de comida o medicinas que generosamente han donado estos altruistas, sus pensamientos le invocan solo una cosa “SU MISERIA”
Que delito he cometido yo naciendo? Por que ese señor al otro lado del océano, tiene un millón de cosas mas que yo, es que su vida vale un millón mas que la mía. No lo entiendo, si los dos hemos nacido del mismo embrión.
Los valores actuales de la sociedad nos mueven a codiciar lo que no tenemos, las cosas del prójimo, en lugar de apreciar lo que hemos conseguido y que cubre holgadamente nuestras necesidades. Esa es la diferencia entre el éxito y el fracaso según nos muestra el manual del buen capitalista. Nuestros hijos van a la escuela con la única idea de que deben estudiar y esforzarse para que el dia de mañana puedan conseguir el ultimo modelo de Iphone, cuando seria inmensamente mas gratificante saber que el esfuerzo y el estudio, nos hace sabios y la sabiduría es saber que nadie es mas que nadie, solo por su piel, por su nacionalidad o por su condición y que la generosidad no es dar el dinero que nos sobra, sino compartir nuestra alegría para hacer felices a los demás.
En mi empeño por conseguir lo primero, he agotado mi tiempo y la oportunidad de disfrutar de lo segundo.

En memoria de Paco “el bajo” y Miguel Delibes, que nos mostraron el camino.