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30 octubre, 2011

EXPEDICIÓN CALAVERA-BRUNO BRUNOD

Como os vengo contando, tengo mi mente puesta de nuevo en la montaña, las carreteras de asfalto parecen llegar a su fin y allí donde terminan, comienzan caminos polvorientos, por donde ruedan las piedras y brota vegetación de sus cunetas.
Hoy aprovechando el cambio horario, he planificado una expedición express a La Pedriza, era un día perfecto de otoño, limpio y claro. La idea era salir no mas tarde de las 9:30, pero teníamos que pasar por el mercadillo a comprar fruta y al final se nos ido todo de las manos. Hemos llegado a la barrera del centro de visitantes de Manzanares a las 10:30, pero hemos tenido que pagar el peaje de dominguero de 1 hora de espera, por lo que no hemos empezado a caminar hasta casi las 12, buena hora. Mi idea inicial era caminar unas 4 horas pasando por collado cabrón, bajando por el refugio Giner para llegar al collado de la Dehesilla y bajar de nuevo en paralelo al arroyo de la mijadilla hasta el parking, incluyendo un alto en el camino para degustar unas barritas y un poco de fruta, pero los sherpas que me acompañaban, me han hecho portar a mi solo las provisiones, el oxigeno, las tiendas y si me descuido se me suben a la chepa. Yo iba abriendo huella, una huella que habían abierto ya antes 100.000 excursionistas por los erosionados caminos de la maltrecha Pedriza, caminos que dejaban desnudas las raíces de los pinos silvestres y por donde asomaban las cabezas brillantes de geométricos bloques de piedra. No llevábamos mas de media hora andando y ya empezaban los primeros lamentos y sollozos, acompañados de brazos en jarra de lagarterana, pronto comprendí, que no haríamos cumbre. En poco menos de 3 horas estábamos de vuelta, al final hicimos la típica ruta circular, recortando el itinerario previsto, sin pasar por el refugio, ni llegar al collado de la Dehesilla. A las 3 en punto estábamos comiendo en una terraza céntrica de Manzanares, disfrutando de sus viandas y de los 21º que marcaba el termómetro.

Esto en realidad era una pequeña introducción para presentaros a otro de mis héroes del deporte, el corredor de montaña italiano Bruno Brunod, a muchos de vosotros no os dirá nada este nombre, yo tampoco lo conocía hasta hace unos meses, pero mi interés por las carreras de montaña me hizo saber de el.

Nació en el 62, en Aosta, o sea, es contemporáneo mio. Intento labrarse un futuro como ciclista y sus grandes dotes de escalador lo llevaron a trabajar como gregario de Claudio Chiappucci, cuando eran amateurs, pero escarmentado del ambiente que se respiraba en este mundillo, abandona el ciclismo y vuelve a su pueblo a trabajar en su antiguo oficio de albañil. A los 32 años comienza a correr por montaña convirtiéndose en uno de los pioneros del skyrunning, junto a su compatriota Valerio Bertoglio. Entre sus grandes hazañas esta el record de ascenso y descenso del Cervino desde Cervinia en 3h 14', conseguido en 1995 y que nadie a logrado batir hasta el momento. En 2005 fracasa en su intento de record escalando el Everest. Pinchando en el enlace tenéis una entrevista que le hace Kilian Jornet que recientemente a conseguido arrebatarle el record de ascensión y descenso al Kilimanjaro, que tenia en su poder desde 2001 (este catalán, es actualmente uno de los mejores skyrunner del mundo, también experto en esquí de montaña, merece un capitulo a parte)

Espero que estas imagenes os hagan indagar un poco mas en esta especialidad de montaña y podáis sentir un poco mas cerca las sensaciones que transmite correr en un entorno natural. Para algunos quizás sea demasiado tarde para buscar nuestros limites, pero nada nos impide observar el paisaje y dar rienda suelta a nuestra imaginación.

2 comentarios:

raulinef dijo...

Nosotros no vamos a abadonar los tri ni el asfalto pero nos esta dando por ir también a la montaña tanto a pasear como en btt. El martes estuvimos haciendo siete picos con fesquibiri y algo de lluvia. Visto lo visto, nada para nosotros.

Pietro Menea dijo...

Raul,

Vosotros sois jovenes y el cuerpo os pide marcha, pero teneis que probar la montaña, esa sensación no te la da el asfalto, ni siquiera el triatlon.
Es otro concepto de competición donde se corre por sensaciones, enriqueciendote del paisaje y olvidandote del crono, que a veces te angustia un poco, sobre todo cuando ya no tienes margen de mejora.
Lo importante es disfrutar con lo que haces.
Pidele a los reyes, una flaca, aunque sea de segunda mano.
Nos vemos.